Paso 2: La expedición a los mogoles Una vez preparada la emulsión, esta masa acaramelada fluye al piso de abajo (se parece a lava derretida con sabor a fruta... si el Vesuvio hubiese expulsado esta dulce emulsión en lugar de lava, los historiadores concuerdan en que los habitantes de Pompeya se habrían salvado comiéndose sus alrededores, aunque el gran escape les habría cortado el apetito para la comida). Al llegar abajo, la emulsión entra en una máquina llamada "mogol", la cual elabora los centros de Jelly Belly y los deposita en moldes individuales en grandes bandejas. Estas bandejas contienen "almidón de moldeado", el cual se ha sometido a un proceso de impresiones con un tablero de molde. La emulsión enfriada se deposita directamente en cada impresión, para crear 1260 centros de Jelly Belly en cada bandeja.
Paso 3: Por qué el contenido del Jelly Belly no se te corre por la barbilla Las bandejas llenas de centros Jelly Belly líquidos se trasladan a salas de secado donde pasan la noche.
Paso 4: Una breve ducha azucarada para obtener un centro ligeramente lijado Al día siguiente, los centros endurecidos regresan de las salas de secado y vuelven al mogol. Los centros son separados del almidón de moldeado y se someten a un baño de vapor húmedo y a una ducha azucarada. Esto crea centros ligeramente lijados, los cuales se dejan endurecer durante 24 a 48 horas adicionales antes de colocarse en ollas giratorias de cobre y acero inoxidable llamadas "tambores de absorción". Paso 5: La parte más absorbente de la confección de frijolitos de goma En cada tambor de absorción se colocan entre 90 y 100 kg (unas 200 libras) de centros Jelly Belly lijados, para luego agregarles los recubrimientos con sabor. En un plazo de dos horas, los centros se revisten con cuatro capas de recubrimientos con sabor.
Paso 6: El punto de lustre
El paso siguiente en la confección de un Jelly Belly consiste en lustrar el frijolito. Para esto, el Jelly Belly se coloca en tambores giratorios de acero inoxidable, cada uno de los cuales almacena varios cientos de kilos de frijolitos que han pasado por el proceso de absorción. Así se lustran estos frijolitos hasta que adquieren un acabado brillante como una joya. Sobre los frijolitos en rotación se vierte glaseado de confitero. Los tambores giratorios permiten que los frijolitos den muchas vueltas en un proceso parecido al lustrado de rocas. El resultado es un acabado extremadamente brillante en la superficie de cada frijolito. Los frijolitos lustrados se colocan en bandejas y se dejan secar entre 2 y 4 días antes de envasarse. Paso 7: Llamar los frijolitos por su nombre
Es aquí donde adquirimos nuestro renombre. Los Jelly Belly se colocan en una bandeja que contiene bolsillos de tamaño perfecto para cada frijolito. Mientras tanto, nuestros confiteros preparan colorante de alimentos (la misma sustancia que da el color blanco a los malvaviscos) y lo vierten en la máquina de impresión. Los frijolitos, que siguen bien firmes en sus bolsillos, pasan por debajo de un rodillo muy suave que estampa el nombre en cada uno de ellos. ¡Échale un vistazo! El logotipo en cada frijolito de goma Jelly Belly es nuestra garantía de autenticidad.
Paso 8: Apilar, envasar y enviar
¡Ahora nos toca envasarlos!
La caja para regalo con 40 sabores es el envase que requiere los pasos más complicados. Cada caja se llena utilizando equipos especiales que surten los 40 sabores de frijolitos de goma Jelly Belly.
Los frijolitos de goma Jelly Belly están disponibles en un amplio surtido de confecciones, desde sabores individuales a granel hasta en bolsas, latas, frascos y cajas para regalo.
Por último, enormes camiones de carga se estacionan
fuera de nuestra puerta posterior y transportan los frijolitos de goma
Jelly Belly terminados a confiterías, supermercados, tiendas
de regalos y establecimientos de comida gastronómica en Estados
Unidos y otros muchos países.
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